Gracias a la avanzada tecnología de los nuevos celulares con MP3, ya no es necesario ser un grasa cupechevy para molestar a sus congéneres en lugares a los que se va a buscar paz y tranquilidad.
Ahora cualquier persona, mas o menos desinteresada por el bienestar ajeno, puede hacer sonar una musiquita espantosa en la playa, la sierra, el río o la montaña.
¿Sigue siendo ilegal eso de hacer justicia con un lanzallamas?


Vengo notando que es solo una subespecie la que se dedica a obligar al prójimo a escuchar loquevenga: lo’ pibe’ (celular si, dientes no)
¿Y si pruebo incrustándole el celular en la frente? justo entre oreja y oreja, así lo escucha el solo.
Comment by Ajenjo — January 14, 2008 @ 10:57 am
Pulso electromagnético ya!!!
Comment by Guty — January 14, 2008 @ 12:33 pm
Con mi amiga M. estuvimos a punto de arrojar 3 borregos al Riachuelo (justo ahí, en Vuelta de Rocha, donde es más mugriento) porque uno decidió poner reggetón con el celular porque durante el evento de Luces y Sonidos “se aburría”.
Como no es lo que ellos esperan, no se van, no hacen la suya, no, “tuercen los oídos” del resto con esa maldita música de mierda (si es que esa aberración tonal puede llamarse música)
Comment by Baterflai — January 14, 2008 @ 2:00 pm
Ajenjo y Guty: me gusta mas el romanticismo purificador del fuego.
Los rociaría con nafta mientras Las pelotas gritan Shine, shine, shine y los haría ver como una enorme y brillante bola de fuego.
No se le puede llamar música al reggetón, Bater. De ninguna manera. Ruido es lo más cercano.
Comment by elteta — January 14, 2008 @ 6:51 pm