Desde el jardín del borreguito nos invitan a fesetejar el día de la primavera. Hay una chacra que se alquila para esos fines.
Ahí los chicos tienen libertad para correr por todos lados, embarrarse, ser picados por mosquitos del tamaño de una pelota de tenis o molestar a los padres que lo único que quieren hacer es apoyar el culo en el piso y esperar que todo termine lo antes psible.
Pero lo que quiero contar es otra cosa.
Para darle un marco a la situación voy a decir que abundaban los joggings* que los padres debíamos participar con los chicos en juegos ridículos y que las madres parecían estar compitiendo por el premio Danonino a la mejor mamá del mundo.
Es muy probable que yo tenga algun tipo de trastorno o desviación, pero veo que de a poco lo voy superando. En otro momento no me hubiese reprimido.
La cosa es que cuando una madre, en jogging, intentando ganar puntos, se agachó a pintar la cara de los nenes se apoderó de mi el deseo de comenzar patearla hasta oir el crujir de sus huesos. No puedo soportar que los calzones se asomen por encima del pantalón. Se que es propio de una insanía mental, pero me hubiese encantado (para no llegar a la violencia) señalarle el culo gritando cielito blanco - cielito blanco.
(*) No es típico de cagador usar equipo de jogging nuevito?


